
Título: “Venus Prime II: Torbellino”
Autor: Paul Preuss
Título original: “Venus Prime II: Maelstrom”
Publicado en 1988 a partir del cuento corto de Arthur C. Clarke
“… -¿Cliff?-
-Myra, hay algunas cosas de las que deberíamos hablar…-
Myra tendría que hacer frente al futuro sin él, pero al menos podía hacer más fácil la transición. Le pase lo que le pase al individuo, la vida prosigue, y en este siglo, eso aún implica pagos de hipotecas y de plazos, pólizas de seguros y cuentas bancarias conjuntas. De una manera casi impersonal, como si se tratara de otra persona – cosa que pronto sería bastante cierta-, Cliff habló de estas cosas.
Había un tiempo para el corazón y un tiempo para el cerebro. El corazón diría su última palabra al cabo de tres horas, cuando iniciara su último acercamiento a la superficie de la Luna. Nadie les interrumpió. Debía de haber monitores silenciosos que mantenían la conexión entre los dos mundos, pero para ellos era como si fueran los dos únicos seres vivos. Mientras hablaba, Cliff mantenía los ojos fijos en la Tierra, ahora elevada a más de medio camino en el cielo. Era imposible creer que fuera el hogar de siete mil millones de almas. Ahora a él, sólo le importaban tres. Deberían ser cuatro, pero con toda la mejor voluntad del mundo no podía poner al bebé en el mismo lugar que los otros. Nunca había visto a su hijo menor; ahora, nunca lo haría.
-… Supongo que no sé qué decir.- Para algunas cosas, toda una vida no era suficiente, pero una hora era demasiado.
-Lo entiendo, Cliff-
Se sentía física y emocionalmente exhausto, y la tensión de Myra debía de ser igual de grande. Quería esta solo con sus pensamientos y con las estrellas, apaciguar su mente y hacer las paces con el universo.
-Me gustaría terminar la comunicación por ahora, cariño- dijo. No había necesidad de explicaciones; se comprendían demasiado bien el uno al otro.- Volveré a llamarte… con más tiempo.-Esperó los largos segundos hasta que ella dijo:
-Adiós, amor mío.-
-Adiós por ahora.- Desconectó el circuito y miró, inexpresivo, el pequeño panel de control. Inesperadamente, sin deseo ni voluntad, las lágrimas se desbordaron de sus ojos y él se echó a llorar como un niño…”
Es la segunda entrada protagonizada por Sparta (Ellen Troy), ahora también la acompaña de una forma constante Blake Redfield, ya que parte de la trama es protagonizada por él. La historia comienza con Sparta salvando a unos científicos en Venus, después ella regresa a la Tierra donde es cuestionada abiertamente por su jefe, quien parece que ya sabe que ella es más que una mujer normal. Por otra parte Redfield penetra en una sociedad secreta conocida como los Atanasios, quienes están en busca de algún papiro antiguo egipcio. Blake pasa por innumerable cantidad de pruebas para formar parte del grupo, y dentro de este grupo conoce a una chica llamada Catherine, quien aparentemente es muy atractiva, pero Blake sólo tiene ojos para Sparta, aunque Catherine parece que le hecha los canes. Después también tenemos otra historia que parece inconexa a todo lo demás, un pobre científico agrónomo que sólo viaja a la luna para poder sembrar un poco de arroz o maíz, y bueno le pasan varias desventuras entre una sola ventura alegre, pero de la cual posteriormente se sentirá culpable. La escena que anteriormente narro es en la que el pobre se encuentra próximo a su muerte en el espacio, atrapado en una cápsula que no llegará a la Tierra.
La novela es entretenida, si bien no es totalmente adictiva la lectura, no es difícil, no se siente pesada y ni interminable. En lo personal me agrado bastante, Sparta es un personaje agradable y Redfield es todavía más ameno. La trama en ocasiones parece que te lleva por rumbos muy diferentes, pero todo lo une el autor de manera adecuada, si bien yo abría preferido que un personaje de la Luna hubiera ocasionado más problemas de los que llegó a perpetrar, aun así me quede conforme. Por otro lado, la historia no es compleja, pero es entretenida, por lo que a mi me agrado bastante, vale la pena, además tiene muchos datos interesantes de la superficie de la Luna.